Por ti. Por mí y por todos mis compañeros.

Antes de empezar a hablar de la educación musical en sí, me gustaría aclarar una serie de términos que considero importantes. Como dijo Howard Gardner , la inteligencia no es una cantidad que se pueda medir con un número como lo es el coeficiente intelectual (CI), la inteligencia es la capacidad de ordenar los pensamientos y coordinarlos con las acciones. La inteligencia no es una sola, sino que existen tipos distintos. Como bien sabemos, es conocido fundamentalmente por su teoría de las inteligencias múltiples, que señala que “no existe una inteligencia única en el ser humano, sino una diversidad de inteligencias que marcan las potencialidades y acentos significativos de cada individuo, trazados por las fortalezas y debilidades en toda una serie de escenarios de expansión de la inteligencia.”

La teoría básica sobre las inteligencias múltiples puede resumirse en las siguientes palabras: cada persona tiene ocho inteligencias, habilidades cognoscitivas. Estas inteligencias trabajan juntas, aunque como entidades semi-autónomas. Cada persona desarrolla unas más que otras. Centrándome en términos educativos, y por tanto pensando siempre en los niños y niñas, adolescentes y personas adultas inmersos en el sistema educativo mencionar las ocho inteligencias múltiples: inteligencia lingüística, inteligencia lógica-matemática, inteligencia corporal y cinética, inteligencia visual y espacial, inteligencia musical, inteligencia interpersonal, inteligencia intrapersonal e inteligencia naturalista.
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Todo esto resulta muy interesante, pero volvamos a nuestro centro de interés en particular. Una de las inteligencias múltiples, la inteligencia musical. ¿Qué pasa en nuestro sistema educativo con la educación Musical? ¿Qué importancia tiene en el marco legislativo la educación artística? ¿Qué beneficios nos da tocar un instrumento? ¿Cómo influye la educación musical en los resultados académicos?… y así hasta un sinfín de preguntas que pueden surgir al pensar en nuestro sistema educativo.

Para los que no me conocen, soy Vicen, profesor de Música y pianista. Recuerdo muy bien el primer día que, en mi familia se me presentó la oportunidad de estudiar además de todo lo que se da en las aulas, Música. El sueño de mi abuelo era tener un nieto que supiera tocar el Piano, sueño que muy bien noté reflejado en mi padre, gran amante de la música y de la guitarra en particular. Corría el año 1991, cuando decidieron apuntarme a eso que solemos llamar “actividades extraescolares”. Empecé a sentarme delante de esas 88 teclas a los 7 años. Dos años más tarde y debido al gran entusiasmo que me producía quedarme más rato en el cole decidí presentarme a las pruebas de acceso al Conservatorio para “profesionalizar” mis estudios musicales. Mi primer día, con el que fue mi gran maestro, Don Félix Ramiro, le dijo a mi padre muy sutilmente: “si quiere que su hijo estudie música y sea pianista, necesitan comprar un piano.” Vamos como el que va a hacer pan y no tiene harina. Y aquí empezó todo. Gracias a una gran inversión que mis padres pudieron hacer, decidieron comprar el instrumento que tantas alegrías y disgustos me ha estado dando durante mis treinta años de vida. Y sí , así empezó todo, así empezó lo que un día fue un pensamiento de mi abuelo y se ha convertido en mi día a día, en mi modo de vida, mi trabajo y en mi pasión.
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Para los que no lo sepan, en el sistema educativo, NO EXISTE una asignatura como tal que se llame Música, así que mal empezamos ¿no?, pero esta es la realidad. En el curriculum de Educación Primaria no queda reflejado la asignatura como tal, sino que se nos habla de una Área, el Área de Educación Artística, que se imparte en todos los centros de educación infantil y primaria en base a dos asignaturas: Plástica + Música.

Para los entendidos en la materia, bien es sabido y demostrado científicamente que aspectos tan importantes para el desarrollo de la personalidad como es la creatividad, la práctica instrumental, la improvisación musical… queda claramente perjudicado desde un principio; repito, NO EXISTE la Música. Mal seguimos ¿no?. Fijémonos en el siguiente cuadro extraído de la Consellería de Educación:

Para los que no se dan cuenta de lo que está pasando en la distribución horario de nuestro sistema educativo. Navegando por internet y más en concreto en la página oficial de la conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana (www.edu.gva.es) , encontramos afirmaciones como “con dos sesiones de música a la semana garantizamos la estabilidad del profesorado especialista en Música.” Bueno, centrémonos en el Modelo A de distribución horaria que es el que personalmente me afecta. Por supuesto doy por hecho la “obligación” de votar en claustro la elección del modelo A (sesiones de 60 min) o del modelo B (sesiones de 45 min), y una vez votado ya podemos empezar a hablar. Como he dicho anteriormente, llama la atención a simple vista que tan sólo tenemos dos sesiones semanales de Educación Artística. Es decir una sesión para Plástica, y otra para Música. Pues seguimos estando bastante mal ¿no?. Según la ley educativa, en el decreto 108/2014 publicado el 7 de Julio de 2014 cada asignatura que engloba la Educación Artística se divide a su vez en tres bloques de contenido, que aun estando relacionados entre sí mantienen ciertas diferencias con el resto.

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Y todo esto en tan sólo dos sesiones de sesenta minutos a la semana. Creo que vamos de mal en peor. En mi caso, como profesor de Música en un centro público, mi horario de docencia por lo que llevo luchando desde aquel bonito sueño que tuvo mi abuelo se ha quedado reducido a tan sólo doce sesiones semanales; sí no me he equivocado. Al estar en un centro con tan sólo dos líneas (es decir, existe un 1º A y un 1ºB) mis alumnos sólo reciben sesenta minutos a la semana de Música, siempre y cuando no se suspenda la sesión por distintos motivos que formen parte de la programación general anual por que sea fiesta en el calendario escolar. Y claro, estaréis pensando, pues yo quiero ser profesor de música, con todas esas vacaciones características y trabajando sólo doce horas semanales. Claro, y yo quiero que me toque la lotería sin jugar. Que nadie se confunda, los profesores no trabajamos sólo doce horas a la semana, ya que a mí se me ha completado mi horario de docencia con la asignación de una tutoría quedando mi contrato laboral más que completo.

Para los que piensan que la Música sigue siendo la asignatura “maría”. Pienso, que estamos ante un momento de degradación cultural en amplios sectores de la sociedad y, lo que es peor, con la perspectiva de un tremendo empeoramiento de cara a un futuro inmediato. Como ya he comentado anteriormente, en los currículum de educación se está abandonando materias concretas. La música, a parte de ser relegada, corre prácticamente el riesgo de desaparecer. Probablemente, dentro de unos años alguien se preguntará: ¡Ah! ¿Pero la música se estudiaba?, o dirá: ¡Qué tontería, si la música ahora la pueden hacer las máquinas! Cierto, también parecería una tontería estudiar matemáticas y aprender a sumar, restar, multiplicar o dividir (entre otro tipo de operaciones que también hoy se realizan mecánicamente). Pero aprendiendo a realizar este tipo de operaciones, junto a la autosuficiencia e independencia que obtenemos sabiendo realizarlas sin ayuda externa, también estimulamos el trabajo de ciertas zonas del cerebro y agilizamos nuestra capacidad de razonamiento. Algo similar debe suceder al estudiar esta “maría”, supongo. Por que si no, algo mal llevo haciendo desde 1991.

Para los que creen que educar es llenar la cabeza de contenidos. Educar no consiste en enseñar sólo conocimientos, sino en hacer de él una persona que no existía. Con la Música, los valores, la cultura, la educación, no se enseñan como un contenido vacío, sino junto a otros contenidos. La música desarrolla el sentido psicomotor, infunde disciplina, desarrolla el oído y el sentido del ritmo, educa la voz, enseña historia y tradición. Algo importante debe tener la música cuando en sus múltiples géneros se halla presente prácticamente en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. La música influye en cómo nos comportamos, y algo muy importante, la música también enseña a disfrutar.

Para acabar, para los que ríen, para los que lloran, para los optimistas, para los pesimistas, para los que lo tienen todo, para los que no tienen nada, para los abiertos, para los que juegan, para los cerrados, para los que bailan, para los que cantan, para los ansiosos, para los sensibles, para los comprometidos, para los que van, para los que van en tren, para los educados, para los que sufren, para los que te quieren, para los que no te quieren, para los que te quieren mucho, para los que te quieren poco, para los que leen, para los que escriben, para los que besan, para los primeros, para los últimos, para él, para ella, para los músicos, para nosotros, para todos. Para mí. Para ti. Música.

Por ti. Por mí y por todos mis compañeros. by