INNOVACIÓN EDUCATIVA: El impulso de la sostenibilidad por medio del taller sostenible y el huerto escolar

El Col·legi Sant Bonaventura se encuentra en la localidad barcelonesa de Vilanova i la Geltrú. Fundado por frailes franciscanos en 1964 (ofm), es un centro concertado por la Generalitat de Catalunya y que actualmente cuenta con unos 710 alumnos, distribuidos en dos líneas que van des de P3 a 4º de ESO. El colegio cuenta con una identidad singular dentro del municipio, con un estilo de educación que apuesta por una presencia cordial y de proximidad, que facilita la comprensión y la convivencia, y que abraza a todos los estamentos de la vida del colegio. El proyecto educativo, renovado (SEC: Saber, Emprender, Crecer), se fundamenta en su Carácter Propio y se concreta en un ambicioso Perfil de Salida del Alumnado.

El respeto por la ecología y el fomento de actitudes de respeto por la naturaleza y a sostenibilidad, junto con un trabajo amplio en valores, es uno de los pilares del Plan de Pastoral y Cultura Ecológica de un centro que cuenta con importantes espacios exteriores (50.746m2) que permiten el contacto con la naturaleza y la práctica del deporte.

Partiendo de esta base, uno de los objetivos siempre ha sido ( y siempre ha de ser) encontrar la manera de trabajar con los alumnos los aspectos concretos que vienen detallados en el Perfil de Salida del Alumnado a través del Plan de Pastoral y Cultura Ecológica aprovechando, además, los espacios al aire libre de que dispone. Por así decirlo, trasladar parte del espacio de aprendizaje fuera del aula. Cada vez hay más voces que reclaman el patio como un espacio donde, con las actividades adecuadas, los procesos educativos se dan de manera más espontánea y más vivencial (escuchar al otro, aprender a fracasar sin abandonar, someterse a reglas, resolver conflictos, aceptación de imprevistos, encontrar aplicaciones prácticas a lo trabajado en clase, conocer el entorno, desarrollar la imaginación, etc.) Así, el colegio ha articulado dos iniciativas relacionadas: el Taller de Tecnología Sostenible y el Proyecto de Huerto Escolar, Sostenible y Solidario.

La primera de ellas, el Taller de Tecnología Sostenible, consiste en una serie de proyectos realizados por los alumnos del ciclo superior de primaria a partir de objetos en desuso (palés, neumáticos) y con una finalidad altruista. Ninguno de los proyectos propuestos y llevados a cabo por los alumnos es para un uso propio. Condición inicial es que el destinatario final sea de otro curso, de otra etapa o para el uso de la comunidad educativa en general. Durante este año, los alumnos han construido bancos para descansar en alguna de las pinedas del colegio, una clase exterior, elementos de juego para el patio (cabañas, circuitos de obstáculos…).

Proyectos o actividades de este estilo mantienen unida a la comunidad educativa de un centro escolar, ya que necesita de todos sus integrantes para llevar a cabo los objetivos. Las familias deben colaborar aportando los materiales, el profesorado encuentra espacios reales para trabajar buena parte de contenidos curriculares y los alumnos, sin duda, son el centro y el motor de cada propuesta. Ellos son los encargados de realizarla por escrito, de redactar la petición formal al Equipo Directivo para su aprobación y, por supuesto, los encargados de su realización, bajo supervisión. Finalmente, elaboran un dossier y una presentación oral de todo el trabajo.

Tener un recurso que permite educar en la cultura ambiental, introducir conocimientos de tecnología o de utilidad de materiales, trabajar las habilidades emprendedoras, a la vez que posibilita la reflexión y el trabajo en equipo es un activo para cualquier centro escolar. Además, es de gran ayuda para la recuperación de espacios del colegio.

Uno de los objetivos más ambiciosos de los llevados a cabo durante este curso académico ha sido la construcción con este tipo de materiales de un invernadero para el huerto escolar. Este invernadero constituye uno de los ejemplos más claros de la visión altruista que se trabaja en el Taller de Tecnología Sostenible, puesto que la conducción y el cuidado del huerto escolar implican a todos los cursos y profesores de primaria.

Los proyectos educativos con un huerto escolar son una realidad desde hace unos años en bastantes centros escolares. Enlazan perfectamente con la voluntad de buscar espacios de aprendizaje fuera de las aulas y fomentan igualmente actitudes de respeto hacia la naturaleza.

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El Proyecto de Huerto Escolar, Sostenible y Solidario del Sant Bonaventura ha sido siempre un espacio abierto a todos, aunque la presencia en las programaciones didácticas de actividades relacionadas con él no siempre había sido regular. A partir del presente curso (2017/2018), cada día lectivo, una clase de Educación Primaria invierte un espacio de su tiempo al cuidado de las actividades del huerto.

Durante los últimos años, se ha empezado a valorar el enorme potencial que este espacio puede ofrecer, así como a posibilidad de introducir elementos de cualquier área curricular. El huerto aporta experiencias gratificantes, únicas y enriquecedoras tanto a alumnado como a profesorado. A parte del aprendizaje conceptual, facilita y potencia la inteligencia interpersonal entre los alumnos, entre el profesorado y entre ambos colectivos. Permite educar en la cultura ambiental, en la importancia de los recursos ambientales y el ahorro de agua, introduce conocimientos de agricultura ecológica y un largo etcétera.

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La organización, como en todo, es fundamental para poder llevar a cabo una iniciativa de este estilo, que implica a 12 clases. Después de la primera plantada de hortalizas (mes de octubre), cada clase va al huerto un día lectivo diferente. De esta manera, cada alumno trabaja en el huerto cada 12 días. El tutor, siguiendo el calendario, puede organizar su horario con cierta libertad para prever la sesión en el huerto, unos 20 o 30 minutos, dentro del transcurso de la jornada.

Las actividades dentro del espacio del huerto también están organizadas para ayudar a su ejecución eficiente. Algunas de ellas son la atención a los animales (gallinas y conejos), regar las diferentes parcelas, arrancar las malas hierbas o encargarse del compostaje. Además, los alumnos pueden tomar nota de todo lo que observan y volver sobre ello después en el aula.

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Sin contar con las evidentes ventajas educativas que proporcionan actividades con estas características, tanto alumnado, como profesorado y familias del colegio vienen realizando una valoración muy positiva de ambos proyectos durante los últimos años. Esto puede reseguirse a través de los diversos cuestionarios de percepción de centro que se envían anualmente a padres y madres, siguiendo la voluntad de mejora continua establecida en el centro. Su continuidad y su mejora constante están, de esta manera, garantizadas.

Daniel Cierto, Coordinador de Pastoral i Cultura Ecològica. Col·legi Sant Bonaventura

 

 

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