INNOVACIÓN EDUCATIVA: Educar para ser desde la Escuela Infantil

¿Cuándo empieza la formación de un ser humano? ¿A partir de qué edad hay que tomarse “en serio” eso de la educación?

Con frecuencia, los padres se esmeran en buscar buenos colegios para sus hijos e hijas cuando llegan a los tres años e inician la escolarización reglada. Sin embargo, no son tantos los que se paran a pensar en la importancia que tiene y tendrá en el futuro desarrollo de sus retoños, las experiencias de aprendizaje tempranas que viven las criaturas en la Escuela Infantil.

Cada niño y niña nace con un inmenso potencial, que se irá desarrollando poco a poco en contacto con su entorno. Tan importante es la estimulación que el bebé recibe en los primeros meses y años de vida, que las redes neuronales que vaya creando y su ritmo de desarrollo dependerán, en buena medida, de esas oportunidades de descubrimiento y de experimentación.

Así, un bebé que encuentra un espacio seguro para experimentar con su cuerpo rodando, arrastrándose, subiendo y bajando, madurará a nivel motriz con más rapidez, y alcanzará un mayor desarrollo cerebral en esta área, que aquel que ha pasado horas en una trona o en una hamaca, sin posibilidad de moverse.

El aprendizaje está necesariamente ligado a la experiencia, y esta afirmación es válida tanto para competencias psicomotoras como en lo que se refiere al desarrollo de las emociones, las habilidades sociales o los valores.

Una criatura sin experiencias de convivencia con sus iguales, no tiene oportunidades de aprender a convivir. Si nunca han puesto límites a su conducta y nunca ha experimentado frustración, no tiene la posibilidad de reconocer esa emoción y de aprender a gestionarla. Si siempre se encuentra dirigida por un adulto excesivamente controlador, no sabrá regular su comportamiento cuando se encuentre un momento de “libertad”.

Para un desarrollo integral del ser humano es preciso que el entorno ofrezca experiencias de aprendizaje diversas, en todas las áreas de desarrollo.

 

Proyectos educativos centrados en el desarrollo integral

Algunas escuelas, como la Escuela Infantil Integral Dalila (E. I. I. Dalila), han sabido entender la importancia de acompañar a los niños y niñas en su proceso global de desarrollo. Por ello, han equiparado en relevancia, en su proyecto educativo, objetivos motrices, cognitivos y de autonomía, tales como andar, hablar o controlar esfínteres, con otros objetivos de desarrollo socioemocional y moral, como son el aprender a respetar y a hacerse respetar, a identificar y gestionar mejor las emociones, reafirmar la individualidad y la autoestima o iniciarse en valores como la responsabilidad y la generosidad.

Objetivos encaminados al desarrollo integral desde la más tierna infancia (lo que se conoce como “aprender a ser”), y que contribuirá al desarrollo posterior de personas equilibradas, comprometidas, responsables e íntegras, capaces de disfrutar de la vida mientras conviven en armonía con los demás.

Para lograrlo, E. I. I. Dalila ha puesto en marcha un proyecto llamado “El Mundo Arco Iris”, dirigido al alumnado de 2 a 3 años.

Este proyecto, gracias al cual se trabajan simultáneamente diversos contenidos curriculares como los colores, los tamaños o los alimentos, y diferentes competencias como la lógico-matemática, la lingüística o el aprender a aprender, está dirigido además a la educación emocional y a fomentar valores fundamentales.

Valores como el respeto a la diversidad, la solidaridad y la igualdad entre géneros, que pueden empezar a ser comprendidos por niños y niñas de 2 a 3 años, a través del juego y las experiencias activas.

En la E. I. I. Dalila este proyecto arrancó a principios de año con la presentación del Mundo Arco Iris mediante un relato dramatizado.

Cuenta el cuento, que en el Mundo Arco Iris, todos sus habitantes son diferentes. Cada uno tiene su color y sus gustos, y es libre de comer, vivir y sentir como quiere. Rojo come tomates y otras cosas rojas; Amarillo, plátanos y limones…

A través de la dramatización del cuento, los niños y niñas, pudieron empezar a comprender las emociones básicas y en qué consiste la convivencia basada en el respeto mutuo. Este trabajo continuó en la asamblea y situaciones espontáneas del aula con reflexiones colectivas encaminadas a descubrir el valor de la diversidad entre todos, y a reconocer las emociones.

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Los juguetes de madera, dieron lugar a muchos momentos de juego libre con el que reproducir lo comprendido, expresar nuevas inquietudes e ir haciendo suyos numerosos conceptos a través del juego de construcción y el juego simbólico.

Educando en comunidad

Ya familiarizados con el Mundo Arco Iris y sus habitantes, el proyecto avanzó con el segundo cuento: “Los alimentos de colores”, que relata cómo un día Rojo se encuentra sin nada que comer y el resto de habitantes del Mundo Arco Iris tienen que ayudarle a encontrar comida roja. Logran resolverlo, porque, según explica el cuento, ayudarse ¡es genial! En la historia, los habitantes del Mundo Arco Iris van quedándose sin comida por turnos, y el resto, sin pensarlo, siempre acude en su ayuda.

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En esta fase del proyecto, toda la comunidad educativa de la E. I. I. Dalila se puso manos a la obra para conseguir cada día alimentos del color necesario para el habitante en apuros.

El lunes, los niños y niñas ayudados por sus familias, buscaron alimentos no perecederos rojos para traer a la Escuela, el martes naranjas, el miércoles amarillos…

Al final de los seis días de la actividad, cientos de kilos de comida habían sido recogidos por la solidaridad de todos y todas.

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El 30 de enero Día de la Paz, familias, docentes y escolares, se dirigieron a los comedores sociales y ONG’s más próximas para donar esos “alimentos de colores” a quien pudiera necesitarlos, trabajando así no sólo la empatía hacia las necesidades ajenas, sino vivenciando de forma real que todos podemos formar parte del cambio, cuando ayudamos a quien lo necesita. 

Igualdad de género

En su recta final, el proyecto incorporó un tercer cuento: “Los juguetes multicolores”, con la vista puesta en el 8 de marzo y en la igualdad de géneros.

En él se relata cómo en el Mundo Arco Iris, los juguetes y juegos son multicolores y sus habitantes juegan cada día a aquello que más les gusta o que más les apetece.

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Un día, dice el cuento, que llegan al Mundo Arco Iris dos nuevos personajes: Rosa Nube y Azul Cielo, que cuentan que en su mundo sólo les dejan jugar a muñecas y a coches.

  • ¡Qué aburrido!, piensan todos.

Así que les dan la bienvenida, y desde entonces se quedan allí para jugar con los juguetes multicolores, que es mucho más divertido.

Los estudios sobre estereotipos de género han confirmado que están irremisiblemente instaurados a los 3 años de edad, por lo que proyectos como El Mundo Arco Iris, son importantes para incidir en la importancia de la coeducación en la etapa 0-3, que es cuando niños y niñas construyen las bases sobre las que comprender el mundo.

Aunque en la mayoría de escuelas infantiles, los juguetes y juegos sin estereotipos de género están perfectamente normalizados, aún es necesario continuar haciendo una labor de cara a las familias, y a la sociedad en general, poniendo de manifiesto que los juguetes neutros, preferiblemente poco estructurados, que permitan a las criaturas expresar sus verdaderos intereses y personalidad, contribuyen a construir una sociedad más justa e igualitaria.

Experiencias de proyectos como El Mundo Arco Iris constatan que las escuelas pueden y deben ser entendidas como agentes de cambio social y de crecimiento personal para toda la comunidad educativa, sin que por ello se interfiera en la consecución de los objetivos curriculares establecidos.

Al contrario, en un contexto de aprendizaje activo y significativo, infinidad de objetivos motores, cognitivos, afectivos, sociales y morales fueron alcanzados por los alumnos y alumnas de 2 a 3 años en la Escuela Infantil Integral Dalila.

¿Es más importante aprender los colores que aprender a ser generoso?, ¿Es más prioritario aprender a contar que a respetar?

Los proyectos educativos de las escuelas deben ir dirigidos a “educar para ser”. Y esto es posible desde el inicio de la vida, en un entorno respetuoso, que provea de experiencias ricas, diversas y contextualizadas, dirigidas al desarrollo armónico y pleno de las criaturas.

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