Entrevistamos a Alberto Valero, Director de BQ Educación

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  1. ¿Qué son las Innovaciones Disruptivas y cómo las ves teniendo un gran impacto en la Educación este año?

Es complicado hablar de innovaciones disruptivas porque mezcla dos palabras con mucho impacto pero poco significado real: innovación es algo nuevo, disruptivo es que cambien significativamente las cosas. Que los niños fuesen al aula vestidos de payasos todos los días sería nuevo y sería disruptivo, pero sin embargo, eso no aporta nada a la educación. Debemos preguntarnos, ¿hacia dónde queremos avanzar? ¿Qué criterio guía la innovación? Y, finalmente, ¿qué queremos cambiar?

Si creemos que la innovación debe ir en la línea de recuperar una educación íntegra de las personas, que no sólo se centre en los contenidos sino también en las habilidades y competencias y que responda a los retos reales de la sociedad (no sólo los profesionales), diría que la mayor innovación que hemos vivido estos últimos años afectan a las metodologías de trabajo en aula, donde se busca un aprendizaje contextualizado, auto-motivado y significativo de los alumnos, en los que ellos son los protagonistas de ese aprendizaje y donde el profesor se convierte en un guía durante este proceso.

En este sentido, encontramos metodologías disruptivas como la clase invertida (flipped classroom), el aprendizaje basado en proyectos, los nuevos modos de evaluación centrados en rúbricas que abarcan la evaluación entre pares, e incluso la autoevaluación (o metaaprendizaje).

La digitalización de la educación sin duda está ayudando, pero no es un objetivo, sino un medio para implementar estas metodologías. La plataforma bMaker de BQ y Macmillan Education es un ejemplo de ello, ya que convierte al alumno en protagonista del proceso de aprendizaje y da a los profesores las herramientas para hacerlo posible.

 

  1. ¿Cómo crees que la realidad aumentada y la realidad virtual afectarán el futuro de la educación? ¿Qué beneficios crees que pueden traer al aula?

Quizá aún es pronto para saberlo, porque es una tecnología muy incipiente. Sin duda, siempre será mejor una experiencia real que una experiencia virtual, pero es cierto que las realidades virtual y aumentada nos permiten estar en “sitios” que de otro modo no sería posible, no sólo por estar lejos, sino porque también pueden ser inaccesibles, como, por ejemplo, el interior del cuerpo humano.

En cualquier caso, no olvidemos nunca que son herramientas, medios, y no fines, por lo que hay que empezar por la pregunta: ¿qué quiero que mis alumnos aprendan? Y posteriormente cuestionarse si la realidad aumentada o virtual puede ayudarte a conseguir ese objetivo.

 

  1. ¿Qué consejo le darías a los profesores que buscan integrar la tecnología en su currículum?

Les recomendaría que lo probasen y que juzgasen ellos mismos si puede ayudarles en su tarea docente. Sin duda es necesario formarse y tener paciencia, como con cualquier otra herramienta, pero una vez que lo hayan puesto en práctica creo que la mayoría comprobará que es un gran apoyo para su labor docente.

 

  1. ¿Cuál es el impacto en el aprendizaje si los educadores tienen la facilidad y la experiencia en el uso de la tecnología?

La tecnología es una herramienta y las herramientas sirve para poder hacer las cosas de un modo nuevo, original, más efectivo. En este sentido, el uso de la tecnología en el aula abre las puertas a nuevas posibilidades de aprendizaje, como por ejemplo los vídeos o la clase invertida: sin internet, sin plataformas de streaming o sin cámaras de vídeo en nuestros móviles, el aula invertida no existiría. La tecnología ha permitido que profesores comprometidos desarrollen nuevas metodologías de trabajo que antes simplemente no eran posibles.

Pero esto no quiere decir que haya que introducir la tecnología porque sí: imagina que nos regalan a todos un martillo y nos dicen, “Ponte a clavar clavos”, pero, ¿y si no necesito clavar clavos?

 

     5. Actualmente, la gama cada vez mayor de herramientas de tecnología a nuestra disposición puede ser              bastante abrumadora para los educadores.

¿Es la tecnología la herramienta necesaria para preparar a los alumnos en las profesiones del futuro?

La tecnología sí es una herramienta para preparar a los alumnos en las profesiones del futuro. No es la única, ni tiene por qué ser la mejor. Sin embargo, sí me atrevería a decir que es necesaria porque está presente en la sociedad, en todos sus ámbitos y aspectos, y por lo tanto, ignorándola sólo evitamos enseñar a los chicos y las chicas a que la usen bien.  

 

  1. Siempre se ha creído que la tecnología es sólo cosa de ciencias, pero en BQ apostáis por el método STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts, Mathematics), ¿en qué consiste y qué beneficios tiene para el niño?

Arts, que traducido en su acepción genérica significa “humanidades” o “artes”,  es aquello que caracteriza a las personas. Es también el alma de las ciencias y la tecnología, hace que ésta tenga un rostro humano y nos ayuda a desarrollar todas nuestras habilidades. La dimensión artística y humana de la tecnología es esencial para garantizar que los niños desarrollen todas las competencias necesarias para afrontar el mundo real de un modo creativo y responsable.

 

  1. Siguiendo esta filosofía, hace poco habéis presentado bMaker junto con la editorial Macmillan, ¿nos puedes explicar qué novedades aporta en el aula?

bMaker refleja la filosofía explicada en los puntos anteriores. Entendemos que la tecnología es una herramienta para los profesores que debe facilitar y mejorar el proceso de aprendizaje de los alumnos.

En esa línea hemos desarrollado una plataforma digital que permite gestionar los contenidos, el trabajo de los alumnos, la comunicación entre profesores y familias y el seguimiento personalizado del proceso del aprendizaje, además de incluir contenidos multimedia e interactivos que en el libro clásico no son posibles.

 

  1. En cuanto a los diferentes estilos de enseñanza: ¿qué piensas de los vídeos en línea como herramienta de enseñanza? ¿Crees que podrían sustituir la enseñanza cara a cara o funcionarían mejor como complemento de ella? ¿Podrían los estudiantes aprender sólo mirando vídeos?

Los vídeos en línea son una herramienta fabulosa para transmitir contenidos. Sin embargo, hace ya mucho tiempo que en educación se tiene claro que los contenidos deben verse acompañados de las competencias y habilidades, y estas sólo se desarrolla poniendo en práctica, en proyectos reales y contextualizados, los contenidos adquiridos. Por lo tanto, los vídeos online siempre necesitarán del trabajo práctico, que puede realizarse en el aula o incluso también en prácticas en empresas u otras modalidades, lo que abre a nuevos modelos de aprendizaje hasta ahora inexistentes.

 

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