El Diseño 3D en Educación, más que una moda pasajera

En los últimos años, se está produciendo una revolución en el mundo del diseño 3D. Ya hay varias comunidades autónomas que apuestan en su plan curricular educativo por la enseñanza de esta disciplina.

El motivo no es otro que los múltiples beneficios que aporta al alumno. El uso de diseños 3D, preferiblemente impresos, les ayuda a aprender determinados contenidos o conceptos que a priori les pueden parecer muy alejados de su compresión, ya sea por desconocimiento, porque se trate de algo muy abstracto,etc.

Vivimos en un mundo en tres dimensiones.

Aprender a diseñar en 3D ayuda al desarrollo de la habilidad espacial, al desarrollo de sistemas de representación y vistas normalizadas, y al desarrollo de la capacidad de conocimiento y representación.

El desarrollo de la habilidad espacial es quizá el más evidente, facilitando el trabajo en tres dimensiones, ya que nos ayuda a percibir correctamente la realidad teniendo en cuenta el tamaño, la dirección y la posición de los objetos.

El desarrollo de sistemas de representación nos facilita el aprendizaje del diseño técnico, es decir, la creación de diferentes vistas normalizadas (alzado, perfil,…) y saber cómo relacionar unas con otras.

La capacidad de representación por su parte, se ve beneficiada por el hecho de que nuestra mente trabaja con imágenes en 3D, y este recurso facilita esta representación. Esta representación 3D la elige nuestra mente según el tipo de contenido que debe representar, y puede resultar una gran limitación si no se dispone de este tipo de representación para utilizarlo en las ocasiones adecuadas.

Haciendo tangible lo intangible

Como decíamos, la impresión 3D es especialmente útil para enseñar aspectos que no se aprecian fácilmente en la vida real, como pueden ser objetos de tamaños macroscópico o microscópico.

Por ejemplo, podemos diseñar cada planeta del Sistema Solar, atendiendo a forma, tamaño (en proporción),…pero si además imprimimos cada uno de esos planetas y simulamos otros aspectos como densidad o distancia al sol, obtendremos un aprendizaje más completo.

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Diseño “Mars Globes (Highly & slightly exagerrated)”, publicado por neurothing (Thingiverse)

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Diseño e impresión “planitarium planets with stand”, publicado por Cindy Jory (Thingiverse)

 Aprendizaje integrado: el caso de tecnología

El diseño e impresión 3D se pueden utilizar en tecnología como parte de la creación de un producto que nos ayude a resolver un problema o una necesidad. De esta forma, los alumnos aprenden a llevar a cabo el proceso de diseño habitual en la creación de un producto.

En estos casos, se trabaja el proceso creativo en los alumnos, ayudando a desarrollar su creatividad y consiguiendo que esa creatividad se transforme en cosas útiles para su objetivo.

Por ejemplo, esta metodología se lleva a cabo en los Campus Tecnológicos de BQ, en el que los participantes desarrollan un proyecto de principio a fin, enmarcado en la temática propia de cada semana. Para el diseño del proyecto, primero tienen que decidir la temática, luego qué elementos electrónicos van a incorporar en su proyecto, y por último conseguir que el producto sea estético y funcional.

La comunidad 3D, aprendiendo a compartir.

Otro de los valores de la impresión 3D es la comunidad que lo envuelve. Existen diversos repositorios de diseños 3D, en los que la gente comparte sus diseños de forma libre y gratuita.

Esta característica que fomentan estos entornos digitales, hace ver a los alumnos la necesidad de compartir conocimiento, motivándolos mediante el reconocimiento público y haciéndoles entender que si se comparte cualquier avance en cualquier disciplina de la vida, el progreso es mucho más rápido.

 

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