Creatividad en las aulas, si se quiere se puede

Cuando hablamos de creatividad, generalmente, somos conscientes de la importancia que ésta tiene en la educación y de la necesidad de trabajar al máximo para desarrollarla.

Pero, ¿qué es la creatividad? Según el diccionario de la RAE es la facultad de crear (del latín creare); es decir, producir algo de la nada. Esta definición resulta incompleta pues no hace referencia a cómo fomentar, cómo desarrollar y cómo enseñar a los niños a través de la creatividad ya que no explica si la creatividad es un rasgo de la personalidad, si se trata de una característica intelectual o si, por el contrario, todos podemos ser creativos. Después de haber investigado en las distintas definiciones llevadas a cabo por variados autores, me gustaría destacar la de Howard Gardner, creador de la teoría de las Inteligencias Múltiples donde dice que “La creatividad no es una especie de fluido que pueda manar en cualquier dirección. La vida de la mente se divide en diferentes regiones, que yo denomino ‘inteligencias’, como la matemática, el lenguaje o la música. Y una determinada persona puede ser muy original e inventiva, incluso iconoclásticamente imaginativa, en una de esas áreas sin ser particularmente creativa en ninguna de las demás” Gardner (1999) y la de Sir Ken Robinson, gran defensor de la creatividad y de la calidad de la enseñanza, donde defiende que la creatividad es el “Proceso de tener ideas originales que tienen valor, y para ello es necesario entre otras capacidades el pensamiento divergente” Sir Ken Robinson (2010). Tras sus definiciones, para mí, como docente, la creatividad es una capacidad del cerebro y una técnica del pensamiento que todas las personas pueden poseer, donde se es capaz de encontrar relaciones entre ideas antes no relacionadas de manera original, valiosa y nueva. Es importante que desde la escuela se estimule la creatividad fomentando y desarrollando el proceso creativo como una necesidad del niño para con la sociedad. Ahora que ya sabemos que es la creatividad, suena bien verdad?

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A lo largo de todos los periodos de prácticas que he vivido, me he dado cuenta de que, aun a sabiendas de la importancia de educar para fomentar la creatividad de los niños por parte de los maestros, la realidad y la práctica diaria eran todo lo contrario. Me llamaba mucho la atención porque no era una cuestión de desconocimiento ni de ignorancia. Los maestros estaban a favor de trabajar la creatividad, de dar libertad a los niños, de utilizar metodologías variadas y novedosas, de no caer en la rutina… Pero finalmente acababan siendo ellos los que dirigían la clase en todo momento, la libertad de los niños era escasa, las metodologías se limitaban a las fichas y a los libros de las editoriales y todos los días seguían el mismo patrón sin dar lugar a cambios. Pero, ¿por qué? Quizás por falta de tiempo, por comodidad, por no querer perder autoridad, por controlar en todo momento el ritmo del aula, por limitarse a cumplir unos mínimos, etc. Esta es mi opinión después de mis vivencias en las prácticas, pero soy consciente de que no en todas las aulas se trabaja de esta manera y ni mucho menos mi intención es la de juzgar a estos maestros. De hecho, gracias a esto me planteo como quiero trabajar en el aula y como no. Todas las metodologías y recursos didácticos son beneficiosos si se utilizan en el momento adecuado y sobre todo si son variados. Soy una persona a la que me gusta fomentar la creatividad, que soy consciente de los cambios que se están produciendo en el mundo y de la necesidad de tener una mente abierta y preparada para asumir estos cambios de manera satisfactoria. Trabajar este tema implica informarme de todo lo relacionado con la creatividad, de sus características, de sus principios, de sus teorías y de sus autores para poder conseguir todos los recursos necesarios y poner en práctica metodologías reales que fomenten la creatividad y que permitan a los niños ser autónomos con el fin de vivir en la sociedad del futuro. Y si hablamos de creatividad no podemos olvidarnos de la teoría de las inteligencias múltiples (Gardner, 1983). Sin lugar a dudas, esta teoría supuso un cambio importante en el concepto tradicional de inteligencia, puesto que, gracias a esta aportación, se amplió lo que hasta entonces se entendía como inteligencia. A nivel educativo, esta teoría planteó muchos interrogantes con las metodologías y las actividades que se programaban en el aula, ya que de ser cierta, no se trabajaba para poder potenciar todas esas inteligencias. Las inteligencias múltiples en sí son creativas, diferentes, motivadoras y necesarias para dar oportunidades a todos los niños teniendo en cuenta sus capacidades y sus diferentes maneras de aprender. Son una gran herramienta para afrontar la gran, y maravillosa, diversidad que hay en las aulas, solo está en nuestra manos usarlas o no.

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Vivimos en una sociedad donde los cambios y los avances están a la orden del día. Necesitamos estar preparados para estos cambios con el fin de que el resultado sea positivo. Y para poder estar preparados debemos trabajar hacia una nueva escuela, hacia la escuela creativa del futuro. Podemos afirmar que el mundo dentro de 10 años habrá cambiado; por tanto, para afrontar estos cambios deberemos cambiar nuestras herramientas como son la educación y las escuelas. Las escuelas tienen que educar para un mundo futuro desconocido, no para este mundo. Pero, ¿por qué es necesaria la creatividad? Porque gracias a una programación creativa podremos conseguir desarrollar la flexibilidad del pensamiento, estimular la originalidad de las ideas y conseguir fluidez de expresión. Tenemos que abrir la escuela al entorno que vivimos pues será el que nos dé las armas para ir preparándonos para el cambio. Será necesario formar personas autónomas capaces de tomar sus propias decisiones siendo consecuentes con sus actos y con su repercusión.

Todos estos cambios de los que hablamos no son negativos, sino todo lo contrario, los cambios manifiestan la evolución que estamos experimentando y en nuestras manos está que sea positiva. Sino estamos preparados es cuando se produce una crisis, ya que no hemos sido capaces -o no hemos sabido- afrontar dichos cambios. Por eso la misión de la escuela, y como consecuencia de los maestros, es estar preparados para el futuro y preparar a los niños y niñas para que también lo estén. Aunque, a priori, puede resultar costoso por la implicación y formación que supone, no es tanto como tener interés y ganas por conseguir evolucionar y progresar.

Yo quiero ser creativa, quiero dar la oportunidad a que los niños y niñas también lo sean desarrollando al máximo sus capacidades, y también quiero un mundo creativo, y tú, también quieres?

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